Las hernias aparecen cuando una parte del tejido interno protruye a través de una zona debilitada de la pared muscular. Aunque inicialmente pueden parecer inofensivas, algunas hernias aumentan de tamaño con el tiempo y pueden generar complicaciones importantes.
La cirugía es actualmente el único tratamiento definitivo para corregir una hernia.
Los síntomas más frecuentes incluyen:
Una de las preguntas más frecuentes es si una hernia puede «curarse sola».
La respuesta es no.
Las hernias suelen aumentar progresivamente de tamaño y, en algunos casos, pueden encarcelarse o estrangularse, comprometiendo el flujo sanguíneo del tejido afectado.
Por ello, una evaluación temprana permite planificar la cirugía en condiciones más favorables.
Dependiendo del tipo y tamaño de la hernia, la reparación puede realizarse mediante técnicas abiertas o laparoscópicas.
El objetivo es reforzar la pared abdominal y devolver los tejidos a su posición correcta.
Muchas personas creen que las fajas corrigen una hernia.
En realidad, pueden ayudar temporalmente a controlar síntomas, pero no solucionan el defecto muscular que origina el problema.
La corrección definitiva solo se logra mediante cirugía.
La recuperación dependerá del tipo de hernia y de la técnica utilizada.
La mayoría de los pacientes puede reintegrarse progresivamente a sus actividades siguiendo indicaciones médicas específicas.
Si has notado un bulto, molestias al realizar esfuerzos o sospechas de una hernia, una valoración especializada permitirá determinar el tratamiento más adecuado para ti.
Agenda una consulta y recibe una evaluación personalizada.